Artículo sobre Osteopatía Visceral

En los comienzos de la Osteopatía, A. T. Still señalaba que un osteópata es quien aplica el conocimiento científico de la anatomía y de la fisiología en la persona enferma. Una buena comprensión de la forma y función de todas las partes del cuerpo será la medida que como osteópatas nos permitirá conocer la importancia de una perturbación en un hueso, un músculo, una fibra o de cualquier parte del cuerpo como puede también ser un órgano o una víscera. Este conocimiento no debe ser tan solo teórico, sino además ha de ser posible aplicarlo. En la actualidad, la Osteopatía Visceral es un buen ejemplo del desarrollo de estos principios osteopáticos transmitidos por su fundador.

La Osteopatía Visceral incluye el saber de todos los sistemas orgánicos que se encuentran ubicados anatómicamente en el interior del tórax, abdomen y pelvis e incluso ampliarlo a la región anterior del cuello. Comprende los sistemas respiratorio, cardiovascular, digestivo y genitourinario, las glándulas asociadas a estos sistemas, sus nervios, sus vasos sanguíneos y linfáticos, y los órganos huecos y sólidos. Es importante conocer perfectamente el emplazamiento de cada órgano y su posición fisiológica. De igual manera, se necesita conocer el sistema sanguíneo, nervioso y nutritivo mediante el cual es posible que cada órgano funcione correctamente y se mantenga en un estado de salud óptimo gracias a un medio de excreción que le libera de sustancias residuales.

Como procedimiento diagnóstico, la Osteopatía Visceral permite explorar y detectar un variado abanico de resistencias, torsiones o tensiones corporales, originadas en perturbaciones presentes en órganos y tejidos asociados, que dificultan su normal funcionamiento. Estas tensiones pueden ser el origen de un trastorno de la biomecánica corporal y consecuentemente, de la adaptación postural a la bipedestació. Al mismo tiempo, alterar la actividad refleja del sistema nervioso central y periférico, dificultar la circulación y drenaje de los diferentes fluidos corporales o asimismo, ocasionar correspondencias pscioneuroimmunológicas anómalas.

A nivel terapéutico, el objetivo de la Osteopatía Visceral es liberar la resistencia o la tensión corporal relacionada con un órgano o víscera perturbados. Al restituir la posición y movilidad, cabe esperar que mejore su función y de esta manera, permitirá a los mecanismos de autorregulación y autocuración actuar plenamente.

En general, la Osteopatía presenta la dificultad de ser un conocimiento aplicado “con las manos”. Este inconveniente es aún más evidente en el caso de la Osteopatía Visceral, ya que se precisa de un contacto manual adecuado y suficientemente educado para ser efectiva. Es por eso que, como escuela de Osteopatía, nuestro interés es proporcionar las bases de una Osteopatía Visceral en concordancia a las palabras de A. T. Still en referencia al abdomen: “el hombre que quiera conocer todo sobre el trabajo de los órganos y sobre el contenido del abdomen debe asimismo conocer el peligro de ser ignorante; una fuerza violenta (sobre el abdomen) jamás debe ser tolerada”.

Marcel Ventura Torras, osteópata.

Osteopatía Visceral

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