Esa es la pregunta que subyace  en la consulta de Osteopatía, cuando aparece la relación entre las personas que padecen algún tipo de dolor y aquellas que dedicamos nuestra vida y nuestras capacidades a la atención de los que sufren.

Consulta de Osteopatía: ¿Qué quieres que haga por ti…?

Cuando una persona acude a nuestra consulta de Osteopatía, generalmente su demanda va encaminada a que solucionemos un problema corporal de la manera más rápida y perdurable posible… Y aquí tenemos dos opciones: centrarnos en atender “estrictamente” lo que  nos pide o ser honestos y explicarle que su problema puede estar relacionado con disfunciones en otros lugares de su cuerpo, o mejor dicho, de toda su persona.

En la consulta de Osteopatía, no sólo tratamos con cuerpos, tratamos personas.

En la consulta de Osteopatía no sólo tratamos con cuerpos, TRATAMOS PERSONAS. Quien viene a nuestra consulta de Osteopatía a pedirnos ayuda no es un cuerpo dolorido; ni siquiera un compendio de síntomas y disfunciones entrelazadas entre sí. Lo que tenemos delante de nosotros es una persona con TODAS SUS DIMENSIONES.

Del mismo modo, lo que se encuentra el paciente cuando llega a la consulta de Osteopatía, no es sólo un ente biológico con  conocimientos para tratar tal o cual enfermedad. El osteópata es también una persona con todas sus dimensiones.

Pero ¿cuáles son estas dimensiones? Si hiciéramos esta pregunta en los ambientes en los que nos movemos (consultas de Osteopatía) probablemente todos coincidirían en que la persona tiene una dimensión corporal y otra intelectual; algunos profundizarían más y nos dirían que, además, tenemos una dimensión emocional-social- afectiva; pero probablemente serían menos los que cayeran en la cuenta de que tenemos otra dimensión todavía más profunda: la espiritual. Y es una lástima, porque es precisamente nuestra dimensión espiritual la que dota de sentido a nuestras vidas (¿quién soy?) y marca nuestra manera de actuar con los demás (¿para qué estoy en este mundo?).

Cada uno tendrá respuestas particulares para estas preguntas. Las mías se resumen en una afirmación: Dios nos ha puesto en este mundo POR AMOR y PARA AMAR.

Vistas así las cosas, la pregunta cambia de matiz: ¿Qué quieres que haga por ti en mi consulta de Osteopatía? Y la respuesta: si quieres, cuando vengas a mi consulta de Osteopatía, estoy dispuesto a poner TODA MI PERSONA A TU SERVICIO, hasta donde tú me dejes…

  • Puedo limitarme a aplicarte el tratamiento osteopático que estime conveniente (dimensión corporal)
  • Además de aplicarte el tratamiento, puedo intentar explicarte qué es lo que te pasa y porqué;  cuáles son las bases de dicho tratamiento; y qué es lo que espero con él (dimensión intelectual).
  • O aún más: si tú quieres, puedo acompañarte en tus reflexiones sobre tu relación con las cosas y las personas que te rodean, y analizar hasta qué punto tienen que ver con lo que te pasa (dimensión emocional).
  • Y si aún quieres ir más allá, podemos trascender y hablar del sentido que pueda tener (si lo encontramos) todo esto que te está pasando y la actitud que adoptas ante esta situación (dimensión espiritual).
En la consulta de Osteopatía, la relación entre el osteópata y el paciente se fragua sesión a sesión

En la consulta de Osteopatía, la relación entre el osteópata y el paciente se fragua (generalmente) sesión a sesión. Y el hecho de tratar cuestiones más profundas suele producirse  cuando se establece un ambiente de acercamiento y confidencialidad. Suele ser en el contexto de este diálogo cuando el paciente, el osteópata, o los dos, atisba(n) una luz que les sugiere la decisión que ha(n) de tomar para iniciar el camino hacia la solución del problema. La experiencia me dice que cuando esto ocurre, la curación física que el paciente buscaba en un principio al acudir a mi consulta de Osteopatía es mucho más rápida y eficaz, pues se ve aumentada con la curación espiritual.

Este punto de vista nos sitúa en un lugar especial. Un lugar que el padre de la osteopatía, A.T. Still, según se desprende de sus palabras en “Filosofía de la Osteopatía” parecía conocer:

“Estos escritos, están dedicados con todo mi respeto al Gran Arquitecto y Creador del Universo, a los osteópatas y a todas aquellas personas que creen que el Primer Gran Experto Mecánico no dejo nada por terminar en Su obra maestra, el Hombre, otorgándole de todo lo necesario para su bienestar y longevidad”.

Quizás tú, como osteópata, también te sientas llamado a ocupar ese lugar.  Si estás decidido a cumplir esa misión, cuando parezca en la consulta de Osteopatía, sólo has de plantearle: ¿Qué quieres que haga por ti?

 

*Si quieres conocer el origen de este artículo “Consulta de Osteopatía: ¿Qué puedo hacer por tí?”, puedes dirigirte a la Biblia (Mc. 10, 46-52)

 

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